El diseño podemos verlo desde diferentes enfoques, sea como una actividad, una acción o algo que se hace, como un proceso, un método o estrategia, como una etapa creativa, como un logro o resultado, como identidad, un rol que se ejerce, como una metáfora (descubrimiento, viaje, sueño) o simplemente creación. Para este caso abordamos el diseño desde el resultado, sea como objeto o producto funcional.
El diseño es más que aspectos relacionados con la forma, función y estructura, cómo se vería en una cátedra del siglo XX. Es la combinación de un alto valor estético, respuesta a una necesidad vigente, y lo suficientemente bien realizado para perdurar en su uso planeado, o ser tan representativo de su momento que se convierte en pieza icónica de valor histórico.

El diseño expresa, imagina, explora, mejora, inventa, reinventa y crea nuevas realidades funcionales. Se dice en la actualidad que no existe acción humana que no esté afectada por el diseño.
EL diseño es un agente de cambio que nos permite entender problemas complejos, y transformarlos en algo útil.
Enfrentar los retos globales de hoy en día, requerirá de soluciones creativas.